Diego

¿Me das para mi calaverita?

Nunca tuve la costumbre de pedir “para mi calaverita”. Pocos de mis amigos o conocidos lo hicieron. Particularmente recuerdo a un vecino que usaba muletas que cada año iba a pedir “para su calaverita” con una caja de cartón que recortaba para que se vieran ojos, boca y nariz como si fuera un cráneo. Le metía una vela y se iba a la calle regresando siempre con dinero.

No había notado hasta qué punto las tradiciones van modificándose. Hoy en día es común ver a los niños como ir a pedir dulces ataviados de disfraces y con calabazas de plástico. Ya no hay espacio donde en estos días no te encuentres a grupitos de niños (hermanos, primos o amigos) que te rodean para pedir “para su calaverita”. Como en otros años no se da dinero sino dulces.

Duerme negrito

“Duerme negrito” es una canción de cuna cuyo origen desconozco. Al parecer es una canción popular que Atahualpa Yupanqui popularizó o quizá es de él. En ella nos habla de la madre que trabaja en el campo, enferma y explotada que provee el alimento para su hijo. Quien le canta esta canción al niño negro es su nana. Está canción le ha gustado a Diego desde que la escuchó.

A vender latas

A vender latas

Tras ir a correr, nos fuimos a vender latas. 20 pesos se ganó y estuvo más feliz

Paseando a una niña

Paseando a una niña

Pues la idea inicial era dar una vuelta. Después de llegar a casa y comprar algunas cosas, fuimos a dar una vuelta. Quería ir con un amigo para jugar con él. Y no estuvo. Ya había preguntado por él desde que llegamos, y en este segundo intento no estaba, pero su prima si.
Primero con pena, quería solo jugar con ella a las escondidillas, pero al final no sólo jugaron con la motocicleta, sino que hasta le dio paseo con ella.
Diego tiene su encanto con las niñas (y las no tan niñas también).

Diego va por su moto Apache

Diego va por su moto Apache

Después de un tiempo en que no fuimos por su moto, por fin pudimos hacerlo. Diego ya sólo decía: "estoy desesperado por no poder ir por mi moto"
Se preparó con sus jeans, tenis, playera del Hombre Arañan, chamarra y sus lentes pues además dice que se ve más guapo con ellos. Nos fuimos a casa de su tía, limpiamos su moto y afortunadamente tenía carga suficiente para hacer un recorrido de unos dos kilómetros. Finalmente aguantó más, y hasta pudo sacra a pasear a una niña.

Heridas

Heridas

Heridas de Diego. Iba corriendo y se tropezó. Se pegó en la esquina de un registro de drenaje que está en el patio. Sangró bastante y llegamos corriendo al Hospital. 3 puntadas le dieron No ha necesitado más que limpieza de las heridas y observación.

Casi al final de la meta

Casi al final de la meta

Ya casi al final de la meta. Sí se cansó y se tomó él solo un Gatorade mediano al final

Correr juntos

Correr para mí fue una actividad cotidiana durante un buen tiempo. No solo era el ejercicio cada mañana, sino que era pensar y ver el paisaje urbano. Antier Diego y yo caminamos/corrimos un trayecto de poco más de kilómetro y medio. Para mí eso no es nada pues he caminado y corrido trayectos más largos, pero para un niño de 4 años es algo sorprendente: vaya que sí corre. No corrimos más por la amenaza de lluvia.

Me sorprende Diego: su energía, su vitalidad, su imaginación. Siempre tiene que estar haciendo algo. No sólo es importante para él estar jugando, es importante también para mí: ayuda mucho a mi estado de ánimo.

Tras subirnos al barco que lleva años deteriorándose, le dije que si nos íbamos por las "vías". Así le denominó a los senderos que hay en ciertos camellones. El corre en su vía y yo en la mía. Siempre compitiendo a ver quién gana y llega más rápido a la meta, haciendo paradas y corriendo una y otra vez. El que gane Diego es importante para él. Le da mucha seguridad para las cosas que hace, pero cuando pierde se da cuenta que no siempre ganas. Por cierto: éramos trenes.

Diego durante la carrera

Diego durante la carrera

En una pausa durante la carrera del Martes

Comiendo nieve

Ya se hace costumbre que las veces que paso por el a la Escuela pasamos a comprar una nieve. En esta ocasión no fue de limón, sino de nescafé, y como siempre, se la come felizmente. ¿Y quien no?

No habia pensado en qué cosas le van interesando con el transcurso de los días. Siempre va descubriendo algo nuevo. Pero no pensé que el comprar una nieve fuera algo tan especial para él.

Distribuir contenido