Diego

Porque estoy contigo

Personal:

Hay ocasiones en las que me despierto con cierta inquietud. Es como si algo faltara, como si hubiera olvidado algo de importancia, como si hubiera dejado algo en el camino y reclamara su ausencia.

Miro el reloj. Son las 6:29. Si no fuera sábado ya sería tarde para ir al trabajo. No hay algún pendiente a esta hora, pero algo provoca esa inquietud. No sé, la mayoría de las veces como describirla o como darle un nombre. Pareciera que darle un nombre provocaría cierta calma.

¿Me das para mi calaverita?

Personal:

Nunca tuve la costumbre de pedir “para mi calaverita”. Pocos de mis amigos o conocidos lo hicieron. Particularmente recuerdo a un vecino que usaba muletas que cada año iba a pedir “para su calaverita” con una caja de cartón que recortaba para que se vieran ojos, boca y nariz como si fuera un cráneo. Le metía una vela y se iba a la calle regresando siempre con dinero.

No había notado hasta qué punto las tradiciones van modificándose. Hoy en día es común ver a los niños como ir a pedir dulces ataviados de disfraces y con calabazas de plástico. Ya no hay espacio donde en estos días no te encuentres a grupitos de niños (hermanos, primos o amigos) que te rodean para pedir “para su calaverita”. Como en otros años no se da dinero sino dulces.

Duerme negrito

Personal:

“Duerme negrito” es una canción de cuna cuyo origen desconozco. Al parecer es una canción popular que Atahualpa Yupanqui popularizó o quizá es de él. En ella nos habla de la madre que trabaja en el campo, enferma y explotada que provee el alimento para su hijo. Quien le canta esta canción al niño negro es su nana. Está canción le ha gustado a Diego desde que la escuchó.

A vender latas

Tras ir a correr, nos fuimos a vender latas. 20 pesos se ganó y estuvo más feliz

Imágenes:

Personal:

Paseando a una niña

Pues la idea inicial era dar una vuelta. Después de llegar a casa y comprar algunas cosas, fuimos a dar una vuelta. Quería ir con un amigo para jugar con él. Y no estuvo. Ya había preguntado por él desde que llegamos, y en este segundo intento no estaba, pero su prima si.
Primero con pena, quería solo jugar con ella a las escondidillas, pero al final no sólo jugaron con la motocicleta, sino que hasta le dio paseo con ella.
Diego tiene su encanto con las niñas (y las no tan niñas también).

Imágenes:

Personal:

Diego va por su moto Apache

Después de un tiempo en que no fuimos por su moto, por fin pudimos hacerlo. Diego ya sólo decía: "estoy desesperado por no poder ir por mi moto"
Se preparó con sus jeans, tenis, playera del Hombre Arañan, chamarra y sus lentes pues además dice que se ve más guapo con ellos. Nos fuimos a casa de su tía, limpiamos su moto y afortunadamente tenía carga suficiente para hacer un recorrido de unos dos kilómetros. Finalmente aguantó más, y hasta pudo sacra a pasear a una niña.

Imágenes:

Personal:

Páginas

Subscribe to RSS - Diego